TIPS PARA COCINAR UN POLLO JUGOSO

La carne de pollo es un alimento muy beneficioso y bajo en grasas. Aporta proteínas, contiene minerales como potasio, fósforo, zinc y magnesio, además es rico en vitamina B y B3. Eso sí, aunque preparar un delicioso pollo jugoso parezca un juego de niños, no está al alcance de cualquiera.

En este post te contamos cómo salir airoso de este reto y te enseñamos los errores y horrores que hacen que el pollo quede reseco e insípido. 

Nociones básicas para que siempre quede el pollo jugoso

  • No es lo mismo cocinar muslo o pechuga. Mientras que la pechuga es la parte que contiene menos grasa, el muslo es mucho más sabroso. Por tanto, supone un menor quebradero de cabeza guisar muslos correctamente.
  • Aunque no te lo vayas a comer, ¡no retires ni los huesos ni la piel! El pollo pierde mucho sabor si se limpia completamente. La piel, a su vez, protege la carne de posibles quemaduras. Una vez guisado, puedes deshuesar y pelar sin restricciones.
  • Un ritmo de vida acelerado, combinado con las prisas, puede hacerte cometer un fallo de novato: descongelar el pollo en la encimera de tu cocina. Antes de nada, te recomendamos que consumas el pollo lo más fresco que te sea posible y que no recurras al congelador para preservarlo. Si ya lo has congelado, ¡no te preocupes! Puedes meter el pollo en bolsas de plástico con cierre hermético y sumergirlo en agua caliente. De esta forma, se descongelará sin peligro de que proliferen bacterias y, cuando lo cocines, ¡disfrutarás de un pollo jugoso!
  • Si has optado por consumir el pollo directamente de la carnicería, ten en cuenta que necesita un tiempo de reposo desde que sale de su envasado hasta que comiences a manipularlo. La carne requiere un mínimo de 10 o 15 minutos para que se atempere, después de ese ratito ¡ya estará listo para cocinar!
  • Adquiere un termómetro de cocina para conocer la temperatura exacta de la carne. El pollo es un alimento que se pasa rápidamente. Si el centro alcanza los 75 °C, significa que ya está listo. Sobrepasar esa medida imposibilita saborear un apetitoso pollo jugoso.

La salmuera, ¡el secreto para obtener un pollo jugoso!

El hecho de que el pollo sea un alimento bajo en grasas no debe ser un impedimento para renunciar al sabor. Existe un método infalible para conseguir un pollo jugoso: ¡la salmuera!

Llena un recipiente con agua tibia y disuelve 75 g de sal. Introduce las piezas o el pollo entero que vayas a cocinar, procurando que quede totalmente cubierto. Tapa el recipiente y deja reposar un mínimo de 30 minutos en la nevera, aunque lo ideal es 2 horas.

Debes tener en cuenta que, a la hora de sazonar o adobar, tienes que ser generoso con las cantidades y asegurarte de que el interior del pollo también queda impregnado. De esta manera te garantizas comer un envidiable pollo jugoso.

¿Quién dijo que al horno no se puede conseguir un pollo jugoso?

INGREDIENTES (4-6 personas)

Preparación

Precalienta el horno a 200 °C durante 15 minutos. Saca el pollo de la salmuera y unta bien el interior y el exterior del mismo con aceite. Gracias a esto, las especias se adherirán mejor.

Comienza por añadir el Ácido Cítrico NortemBio especial Alimentación, que hará que los ingredientes penetren bien en la carne y se consiga un sabor uniforme, seguido de la mostaza, el ajo en polvo, el pimentón, el comino y la pimienta. Masajea toda la superficie y el interior para que se extienda la mezcla. Reserva el pollo durante unos minutos para que se concentre el sabor.

Lava los tomates, sécalos y córtalos en rodajas de 1 cm de grosor. Pela las cebollas y haz cortes finos. Colócalo todo en una bandeja plana o charola y añade un chorrito de aceite, el vino que hayas elegido, tomillo, perejil, orégano y una pizca de sal.

Sobre esa bandeja, acomoda una rejilla (puede servir la que venga en tu horno para las pizzas), de forma que el pollo se coloque sobre los tomates y la cebolla, pero no se aplasten los ingredientes. Además, gracias a la separación, el vapor del vino al consumirse permitirá conseguir un pollo jugoso.

Introduce el recipiente en el horno a 190 °C con calor arriba y abajo. Después de 1 hora y 15 minutos, estará listo. Solo te queda dejar que reposen los jugos durante 10 minutitos más para disfrutar de un impresionante pollo jugoso al horno.

Transforma una pechuga seca en un increíble plato de pollo jugoso

Si sobrepasas el tiempo o la temperatura ideal del pollo, quizás puedas recuperar su jugosidad con este truquito. También funciona para recalentar restos del día anterior.

Rebana el pollo en trozos de no más de 1 cm de grosor. Para los muslos y las alitas, deshilacha la carne. Coloca el resultado en una sartén profunda y añade suficiente agua hasta cubrir el pollo. Cocínalo a fuego medio y detén la cocción antes de que se consuma todo el líquido.

Al hidratarse con el agua, ¡conseguirás un pollo jugoso tan rico como si fuese recién hecho!

Ahora que tienes todos estos consejos, desde NortemBio te animamos a que retomes tu amor por las recetas que contengan pollo entre sus ingredientes sin miedo a que se te resequen.

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